Historia de un ídolo: RICARDO MONTANER (VII)


En esta séptima entrega del libro “Como se Llega a la Cima del Cielo”, nos enteraremos de su vertiginoso ascenso a la cúspide y del disgusto de Ricardo Montaner con los dueños de la disquera propiedad de la familia de su nueva esposa Marlene.

Siguió el drama de Ricardo Montaner, que a pesar de estar radicado prácticamente en Caracas, visitando pocas veces a su familia en Maracaibo, la gente de Sonorodven no terminaba de concretar el primer trabajo discográfico del artista con la empresa.

En una de esas tantas frustraciones que llegó a vivir Ricardo, vale mencionar cuando se encontró en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, con el cantante de guarachas maracucho Willy Quintero y con el líder sindical Néstor Yancen y apesadumbrado les dijo, “me voy en este vuelo para Maracaibo, con las manos vacías, imagínense que estuve más de quince días seguidos en Caracas, gaste un montón de dinero, quede debiendo una plata en la pensión donde vivo y en la disquera no me atendieron”. Cosas como esas vivió Montaner, en ese ir y venir, buscando ubicación artística.

ARGUMENTOS DE LA DISQUERA:

En aquellos tiempos, ya en el año 1986, el autor de este libro había dejado de prestar servicios para Sonorodven y ahora estaba contratado por la Gerencia de Relaciones Públicas del canal Radio Caracas Televisión (RCTV). Los argumentos más fuertes de la disquera para no haber hecho realidad ese long play, era que necesitaban que Montaner corrigiera algunos defectos en su forma de cantar, pues ellos consideraban que tenía una voz un poco chillona, también mencionaron, que estaba castigado, porque había faltado a la palabra de que tan pronto lo firmaran, no podía seguir actuando por su cuenta, es decir “matando tigres” y le habían descubierto que lo hizo en el estado Zulia, sin autorización de ellos. Todos esos argumentos eran para darle largas al asunto, ya que la verdadera razón para no darle paso al cantautor nacido en Argentina y desarrollado en Maracaibo, es que tenían muchos cantantes en ese momento, entre ellos a Jorge Rigó, Melissa, Aguilar, Karina y sobretodo a su “gallinita de los huevos de oro”, el señor Guillermo Dávila.

La posibilidad clara se le presenta a Ricardo, cuando Dávila se declara en rebeldía contra su disquera, porque empezó a exigir decididamente que le aumentaran sus honorarios de la venta de discos y también de los espectáculos que realizaba. Recordemos que todo eso lo tenía fríamente calculado la gente que manejaba la mencionada empresa. Se les acusó en aquel entonces, de hacerle firmar a los cantantes principiantes o nuevos, contratos de los llamados “leoninos”, es decir lo ancho para Sonorodven y lo angosto para los artistas (una ley de embudo). Claro está que los aspirantes a ser estrellas musicales, firmaban esos papeles, prácticamente sin leer las cláusulas, porque su deseo de triunfo y sabiendo que esta era la número uno del país, no se atrevían ni a mirar bien lo que firmaban, por temor a que les dijeran,. !ah, desconfías de lo que escribimos allí, pues ahora no grabas con nosotros¡¡. Sin duda caían en el juego, sin querer queriendo.

Lo cierto es que Guillermo Dávila, bautizado como “el cantante de esta generación”, es decir la de los años ochenta, pelea su posición y eso le valió su expulsión de la disquera y a la vez, también lo execraron de Venevisión, por represalias, ya que justo el dueño de la discográfica, era en ese momento un alto ejecutivo de esta planta televisora, a la cual pertenecía Dávila y a quien llamaban sus fans, “el musiquito”. El dueño del que hablamos, era y sigue siendo Rodolfo Rodríguez García, que años después, casualmente se convirtió en el suegro de Ricardo Montaner, ya que es el papá de Marlene Rodríguez Miranda.

Antes de entrar en la parte, donde ya Montaner es tomado en cuenta para que definitivamente sea parte activa de la prestigiosa disquera, vamos a señalar una de las excentricidades de Guillermo Dávila, cuando estaba en plan de estrella con Rodven-Discos. En una oportunidad, cuando le tocaba actuar en Maracaibo, andaba de noviecito con una preciosa jovencita de nombre Chiquinquirá Delgado, por cierto unos cuantos años menor que él. Cuando el encargado de recogerlo en el hotel, para llevarlo al sitio de su presentación, puso en movimiento el carro, se dio cuenta que la “chiqui” también se había embarcado. El chofer, en este caso el promotor disquero Quinterito, le dijo a la “chava” que se bajara, Dávila dijo que no. Quinterito insiste que se baje, a pesar de los pedidos del cantante, pero le hacen ver que la norma de la empresa, es que no puede ir acompañado de nadie ajeno a la disquera. Se bajó Chiquinquirá y le permitieron montarse en el automóvil donde iba el jefe de promociones de la empresa Enzo Cassella. Guillermo, molesto porque no le aceptaron ir junto a su enamorada, casi comete una locura, cuando un poco más adelante, abrió la puerta y se lanzó. Por suerte el auto iba a poca velocidad, ya que el conductor lo conocía y por eso iba bastante despacio, sin embargo se golpeó, aun cuando no fue nada grave y pudo llegar al lugar y ofrecer su show. Esa noviecita pocos años después participó en el Miss Venezuela, fue su esposa, tuvieron una hija y se divorciaron. Después la “chiqui” se ha convertido en una de las mejores animadoras de la televisión venezolana, es actriz y en segundas nupcias, se unió al actual animador del musical Súper Sábado Sensacional, Daniel Sarcos (del cual, también se divorció).

MONTANER A GRABAR:

Esta expulsión de “el musiquito” Dávila, la cual sin querer, porque no tuvo nada que ver en eso, le cayó como “anillo al dedo” a Ricardo Montaner, que había pasado las de “Caín” sufriendo y haciendo más antesalas que obrero frente a una empresa petrolera. Tanta era su preocupación, que le pasaba por la mente irse a otra disquera a ver si le grababan, pero eso lo hacía por la desesperación, porque de inmediato caía en cuenta que tenía un contrato firmado con Rodven Discos y tenía que armarse de paciencia hasta que le llegara su turno…no le quedaba otra alternativa y eso fue bueno en aquel momento, porque como apuntamos anteriormente, la famosa disquera al fin le dijo “te toca grabar”.

Así las cosas, ya el desesperado Montaner, veía otro camino más alentador, porque lo llamaron y aparte de asignarle una habitación confortable en un hotel de buena categoría, de nombre Santa Fe Suite Garden, cercana a la disquera, también le incluyeron en una especie de nómina, (porque era como una bonificación) donde le entregaban un sueldo superior a los diez mil bolívares mensuales, que era excelente para la época (treinta años atrás). “Esto lógicamente que conllevó a la partida de Ricardo, de la pensión que compartíamos. Por cierto que a él no le gustaba vivir en ningún sitio así, ni parecido. Siempre miraba mucho más alto, pero las circunstancias lo habían mantenido allí. Cabe decir, que por su buena amistad con el prestigioso y polémico periodista zuliano Argenis D’Arienzo, cuando este viajaba en ciertas oportunidades a Caracas y se hospedaba en su sitio de siempre Hotel Tamanaco Intercontinental, inmediatamente Ricardo, que ya se había puesto de acuerdo con el comunicador, agarraba su maletín, le metía varias mudas de ropa y ¡¡zuas!!, se perdía por tres o cuatro días, es decir los mismos que Argenis permaneciera en el mencionado hotel.

Cuando Montaner al fin termina con su angustia, de casi dos años viviendo en la pensión, primero porque se le iba a dar lo de la grabación de su disco con Sonorodven y segundo porque aparte de no gustarle el sitio donde residía, se podía alejar de algunas personas que también tenían cuartos allí, que no le caían del todo bien. En especial había un señor de origen portugués, de nombre Amadeus Dos Santos Oliveira, que le caía de lo más pesado, por el comportamiento que contra él. Resulta que ese caballero, divorciado y de mayor edad que Montaner, se disgustaba porque Ricardo prácticamente día y noche, se la pasaba charrasqueando o tocando la guitarra, acomodando sus inspiraciones poéticas. El “portu” (apodo con el cual se le conocía), se ponía bravo, porque supuestamente ese sonido no lo dejaba descansar, ni dormir bien. Por supuesto que el cantante se disgustaba, por las palabras grotescas que Amadeus decía, pero seguía ejecutando la guitarra. Entonces el señor Dos Santos me llamaba para decirme, “oye Orlando, dile a tu amigo que deje de fastidiar, que busque otra cosa que hacer, porque como cantante es un fracaso y nunca va a llegar a ser bueno en eso”. Por cierto que casi diez años después me encontré con el “portu” y me dijo en forma muy sincera, “maracucho que buena equivocada me di con tu amigo Ricardo Montaner, es un fenómeno como cantante y compositor, cuando lo veas me le das saludos y dile que me perdone los disgustos que le ocasioné”.

“A propósito, cuando Montaner se marcha de la pensión, quien llega a ocupar su sitio en esa residencia, fue otro “maracucho” amigo mío, el periodista de Radio Caracas Televisión, Giovanni Daboín, es decir que prácticamente los zulianos teníamos tomado ese lugar, que por lo demás parece que nos daba suerte. Yo viví pocos meses más, me pescaron en matrimonio y también me fui. Otro tanto hizo Daboín, quien se enamoró de una aeromoza y se marchó, dejando todas las puertas abiertas con los dueños, a quienes siempre nos ligó una buena relación comercial y amistosa”. Pocos años después murió Don Pepe y Doña Nina falleció a finales del año 2005.

VIÉNDOSE A ESCONDIDAS CON MARLENE

Cuando empieza a grabar con Sonorodven, logrando ese gran sueño, cuyos primeros temas fueron “Ojos Negros”, “Yo que te amé” y ”Tan Enamorados”, que en poco tiempo se convirtieron en súper éxitos, Ricardo que ya había conocido a Marlene Rodríguez Miranda, hermana de Rodolfito (presidente de la disquera), se enamora de esta, cuando él le hacía antesala a los ejecutivos de la empresa y ella como una de las herederas de esa disquera, pasaba por el pasillo donde él estaba, es decir en la recepción. Al ser correspondido, empiezan a reunirse a escondidas de la familia de ella. Allí empieza una especie de “dolor de cabeza” para el cantante y entre las personas que escucharon sus inquietudes y conoció de sus temores, está justamente el autor de este libro. Temía Montaner, que al enterarse la familia de Marlene, de su noviazgo, tomaran represalias y decidieran expulsarlo de la empresa y así podía quedar fuera del negocio del disco. Eso no ocurrió, porque Marlene, que por cierto se había divorciado de su primer esposo a las pocas semanas de realizada la boda, defendió su amor por Ricardo y arregló ese asunto con sus padres y hermanos. A propósito de esta relación, Marlene ha confesado que en las primeras oportunidades que llegó a ver a Ricardo en la disquera, observó que tenía muy buen sentido del humor, pero se le veía triste, como alguien que está alejado de la familia. Justo en ese tiempo, Marlene, sin conocerlo, estaba integrada al trabajo en equipo para producir el primer disco de este cantautor.

Lo cierto es que ya aclarada la situación amorosa del cantante con Marlene, que es comunicadora y una de tres hermanos, junto a Rodolfo (rodolfito) y Martha, exitosa periodista de radio y televisión, las cosas para el artista empezaron a funcionar bien. La maquinaria de la empresa líder en el mercado del disco (le seguía los pasos Sonográfica, filial de RCTV), mantuvo un trabajo a fondo, para proyectar a este nuevo intérprete, que desde el primer momento se vislumbraba como “un diamante que valía la pena pulir”. Así fue y los resultados no se hicieron esperar, porque la combinación era perfecta, Sonorodven con todas las herramientas para hacer ídolos y Montaner, tenía más calidad que cualquiera de los anteriores artistas que había manejado la disquera, incluyendo a Dávila, que era un fenómeno, pero a decir verdad, lo de Ricardo se perdía de vista y el tiempo lo puso de manifiesto. Cabe acotar un hecho simpático, propio de esas salidas “maracuchas” de Montaner. Resulta que mientras grababan ese primer elepé, en los estudios del maestro musical Nucho Bellomo, y cuyas jornadas eran de muchas horas y hasta altas horas de la noche, un buen día Ricardo, se apareció con un perro caliente (hot dogs) y le dijo “Nucho, yo se que siempre te traen hamburguesas, arepas y jugos, pero yo pá lo único que tengo es para comprarte un “perrito”, conformate con esto, que cuando sea famoso te invito a almorzar”…hubo carcajadas de todos los presentes y siguieron grabando.

En ese año 1986, le lanzan el primer álbum titulado “Ricardo Montaner 1”. Allí incluyeron temas que han quedado para siempre, como son, Ojos Negros, Tan Enamorados, Extraño Sentimiento y Yo que te Amé, entre otros, que se convirtieron en súper éxitos, dentro y fuera de Venezuela, llegando a contabilizarse las ventas, en más de dos millones de copias, que fueron a parar en manos de otros tantos admiradores de la música que ahora imponía este talento, llegado de la República Argentina, pero que se desarrolló artísticamente en Venezuela.

Tardaron cerca de dos años para editar el segundo disco, llamado “Ricardo Montaner II”, porque el primero había sido de tal impacto, que se popularizaron todos los temas allí incluidos, fue una auténtica revolución, todo un suceso musical ese primer larga duración y había que exprimirlo hasta el final, para grabar nuevas canciones.

Con el “Ricardo Montaner II”, que salió a promoción y consideración del público en 1988, el artista no solo siguió vendiendo millones de copias, sino que su consagración internacional no se hizo esperar. Los mercados foráneos se disputaban la presencia del ya proclamado ídolo de la canción. Tal fue la magnitud del éxito alcanzado, que estuvo liderando las carteleras latinas muchos meses y ya estaba al nivel de los más grandes intérpretes de Latinoamérica, entre ellos Luís Miguel, Cristian Castro, Franco De Vita y el propio José Luís Rodríguez, a quien había mencionado en una ocasión, señalando que sería “tan importante o más importante que él, en el mundo de las canciones” .Al igual que con su primer trabajo, ahora con el segundo pasaba lo mismo, y los temas, Tan Enamorados, Adonde va el Amor, Solo con un beso y Tu Piano y mi Guitarra, se consolidaron y eran buscados por sus fans en las diversas discotiendas de los países americanos y ya su fama empezaba a colarse en el gusto de los españoles y estadounidenses.

En el furor de la fama y algún dinero bastante respetable que el artista había obtenido en estos años con Sonorodven y “Big Show” , (esta última, la empresa de eventos, que montaba y vendía sus espectáculos), el cantante decide unirse en matrimonio a finales de 1989, con su novia Marlene Rodríguez Miranda, lo cual ocurrió a finales de 1989.

Lo hicieron no por la iglesia católica (su primera unión fue bajo el catolicismo). Ahora fue dentro del cristianismo, religión que abrazó con fuerza, convencido que es la verdadera realidad espiritual. El festejo de esta segunda boda de Montaner, se llevó a efecto en un barco de nombre Caribbean Queen.

Cuando se caso por la religión evangélica con Marlene Rodríguez Miranda

Luego siguen tres discos más con Sonorodven. Uno que fue editado en 1990, titulado “Un Toque de Misterio”, que incluía los éxitos La Cima del Cielo, Me va a extrañar y Yo sin ti. Al año siguiente (1991), se promovió el CD “En el Último Lugar del Mundo”, cuyas grabaciones más resaltantes fueron, Déjame Llorar, Será, En el último lugar del mundo y la versión Vámonos pá la Conga, que le sirve para alegrar al máximo a los asistentes a sus espectáculos. Cuando entra el año 1992, saca a consideración del público “Los Hijos del Sol”, que contenía entre otras baladas, Al final del Arco Iris y Castillo Azul.

A todas estas y a sabiendas que su trabajo como cantante, compositor y figura emblemática en los espectáculos, producía mucho dinero para la empresa disquera y que estos solamente le liquidaban pequeñas cantidades, Montaner empezó a reclamar con justicia, que le aumentaran sus honorarios por esos tres conceptos antes mencionados. Por su parte, Sonorodven que lo tenía amarrado con el contrato, al igual que había hecho con los demás artistas, le decían que debía respetar lo que había firmado varios años atrás. Por allí empezaron marcarse las diferencias y a pesar de que Ricardo ya formaba parte de la familia dueña de esa empresa, por su matrimonio con Marlene, le repetían que no podían complacerlo y que tenía que seguir aceptando lo que estaba firmado

Ricardo, que desde muy joven mostró que tenía guáramo (expresión popular que significa; saber afrontar las situaciones), que era un luchador social, con poder de decisión para hacer valer sus derechos, además que le gustaban los negocios, como cuando montó en sociedad con el empresario Edwin Márquez, el Penthouse Club, en la