Historia de un ídolo: RICARDO MONTANER (V)


En esta quinta entrega del libro “Como se Llega a la Cima del Cielo”, nos enteraremos Cómo y Porqué Ricardo Montaner se realizó algunas operaciones en su rostro y el autoexilio que vivió en Perú.

VEÍA COMO TRAMPOLÍN LOS FESTIVALES:

Dentro de esa búsqueda de un perfil artístico que lo ubicara nacional e internacionalmente, Montaner, un verdadero ejemplo de perseverancia y de saber sus objetivos en la vida, siempre estaba pendiente de ver en qué festival musical dentro y fuera del país, podía participar.

Es así como viaja con sus propios recursos a eventos de este tipo y participa en el de Ancón, Perú y también en Cali, Colombia, lo que a decir del mismo artista, le dieron cancha, dominio de tarima y se dio a conocer como compositor, fuera de las fronteras venezolanas. Los resultados regularmente le daban buena clasificación, pero no tuvieron significación contundente en lo que él realmente perseguía, ya que llegaba a Maracaibo hablando de lo bien que le había ido, pero en definitiva el avance era poco y seguía con sus luchas. Claro que esas participaciones le servían para adquirir cada vez más experiencia y seguridad en lo que su yo interno le indicaba. Otro festival donde participó fue en el de Trujillo, también en territorio peruano, donde con la canción de su propia autoría “Antes que el tiempo viejo”, ocupó el primer lugar como intérprete y el tema fue clasificado en el segundo lugar. El mismo Ricardo con recortes de prensa en su mano, aclaró días después, que el público asistente y los periodistas del espectáculo, consideraron que su canción fue también la mejor y merecía el puesto de honor. Le contó a su regreso a Maracaibo, a sus amigos y locutores, que en el coliseo donde se realizó el evento, más de diez mil personas de pié lo aplaudían incesantemente, la gente emocionada repetía frenéticamente, “Montaner, Venezuela, Montaner, Venezuela”.

Dentro de ese camino festivalero, Ricardo se inscribe en 1976, cuando apenas contaba con diecinueve años de edad, en un conocido evento que todos los meses de noviembre se realizaba en Maracaibo, dentro del marco de la Feria de la Chinita, llamado Festival de Compositores y Cantantes Zulianos, cuyo creador era el ya desaparecido periodista Guillermo Sánchez García.

Aquí, Montaner participa como cantautor, es decir la canción que iba a interpretar, la compuso él mismo, aunque en co-autoría con su amigo Nisica Cojocaro. La misma tenía por nombre “Por pensar en ti”. Lo cierto es que cuando se dio el resultado del jurado calificador, Ricardo vivió quizás una de las experiencias más dolorosas y bochornosas, que le pueda haber tocado durante su carrera artística.

Lo anterior se explica a continuación: cuando el anunciador del mencionado evento, que era el robusto locutor Marcos Vinicio Ramírez, da el nombre del tema ganador, el mismo es el que compuso y cantó Montaner, pero cuando el artista sube a la tarima para recibir su premiación, dos de los miembros del jurado, los actores Daniel Alvarado y Carmen Julia Álvarez, llaman la atención de los presentes y dicen que quieren subir al escenario y denunciar algo muy grave. En efecto lo hacen y Carmen Julia suelta esta “bomba”, “señores, esta canción es un plagio, la verdadera compositora es una cantante española de nombre Cecilia y los versos que allí se recitan, pertenecen al poeta Ernesto Sabato”.

Aquello se convirtió en un solo murmullo y Ricardo Montaner se quedó “frío” de la impresión. Entre el público estaba el cantante ítalo venezolano Roberto Lutty, a quien mencionamos como uno de los primeros que apoyó a Montaner en su carrera artística y en esta ocasión quiso desmentir a los denunciantes, incluso con palabras bastante subidas de tono. Lo cierto es que los organizadores hablaron y le dijeron a todos los concurrentes esa noche al Teatro de Bellas Artes, donde se desarrollo todo esto, que se tomarían una semana para averiguar la autenticidad o falsedad de lo que se acababa de denunciar. Todo el mundo para su casa y a los pocos días publicaron en la prensa de Maracaibo, que en efecto la canción era un plagio y que por lo tanto la que había quedado inicialmente en el segundo lugar “Mi suma y la de Juan”, interpretada por Jesús Terán (Chavín) y de la autoría de Enrique Hidalgo, subía al primer puesto.

Esta fue una triste experiencia para Montaner, que sin duda cayó en ese error, debido a su marcada juventud e inexperiencia (apenas 19 años) y por ese deseo vehemente de triunfar lo más rápido posible. El tiempo ha dicho, que en su condición de cantautor, no necesita de plagios, ni muletas para triunfar, porque calidad tiene de sobra y eso ha quedado demostrado, cuando se le considera por méritos propios, una de las plumas más creativas dentro del mundo de las canciones a nivel de Hispanoamérica y su voz es de las más cotizadas en todo el Continente Americano.

Es propicio aclarar, que a raíz de este incidente, Montaner que desde muy joven ha sido directo y franco en su relación de amistad y de trabajo, le reclamó a quien fue coautor del tema que motivó el plagio, es decir a Nisica Cojocaro (de origen árabe), por haberlo arrastrado a este problema, ya que de acuerdo a los comentarios que se tejieron para la época, este último fue quien consiguió la letra y Ricardo le hizo unos ajustes en los versos, sin tener conocimiento que era una canción ya grabada. Incluso esto prácticamente fue el inicio del rompimiento de relaciones amistosas entre ambos. De todas formas ya el mal estaba hecho.

Para Montaner, que era demasiado joven, (acababa de cumplir diecinueve años), no fue fácil sacudirse de este problema, que se convirtió en un hecho público, reseñado ampliamente por la prensa que cubre eventos artísticos. No le dieron muchas oportunidades de explicar bien lo que el sentía, pero exigió que se le respetara como ganador y señaló “me quitaron un triunfo legitimo”.

Pasado ese “trago amargo”, el joven cantante “pasó la página” y siguió en su trabajo de penetrar con éxito otros escalones que lo llevaran al plano estelar, para eso sabía que tenía que mantener una preparación, no solamente en lo que respecta a popularizar canciones más allá de las fronteras del estado Zulia, cuya capital Maracaibo, le servía de residencia. Ricardo emprendedor y con apetencias musicales fuera de lo común, se hizo el propósito entonces de mejorar su imagen física.

Con esa inquietud, ahorró dinero de lo que lograba ganar en sus presentaciones musicales y de algunos negocios que hacía en función de empresario artístico, asociado con el gordo Luís Gutiérrez y el locutor y periodista Enrique Rodríguez Mota, consiguiendo una cantidad respetable, que le sirvió para emprender viaje a la ciudad de Bogotá, Colombia, donde había hecho contactos para someterse a un par de operaciones con especialistas de ese país vecino de Venezuela, entre ellos el famoso doctor Varraquel. El fin era mejorar sus problemas de la vista, que le ocasionaban molestias y no le permitían mucha visibilidad y también para solventar dificultades que tenía para respirar, que se le habían presentado, cuando se le fue deformando el tabique nasal, por el peso de la montura de sus lentes y eso ameritaba tratamiento.

En esta grafica podemos apreciar las características del rostro de Montaner con lentes, al momento de imponer la medalla como bachiller a su mamá Martha de Montaner.

En esta grafica podemos apreciar las características del rostro de Montaner con lentes, al momento de imponer  la medalla como bachiller  a su mamá Martha de Montaner.

A la par de esas intervenciones quirúrgicas, que le mejoraron las partes mencionadas, eso le sirvió al artista para corregir externamente su nariz, que antes del tratamiento tenía cierta pronunciación del tabique nasal, e incluso algunas personas de su entorno, de su confianza, le decían cariñosamente “tucán”. Lo cierto es que a su regresó de Colombia, a la capital zuliana, sus amigos que lo vimos a los pocos días, casi no lo reconocíamos, debido a que se le veía con un rostro más agradable. Entre otras cosas, se había quitado sus famosos lentes, llamados “culos de botella”, por lo grueso de sus vidrios y se colocó los de contacto, que desde entonces usa. Los galenos le recomendaron justamente que no podía utilizar más nunca esas pesadas monturas. Ya sus bigotes de siempre no existían, porque se los quitó. Inclusive ya no se le veían tan pronunciadas unas bolsas que tenía debajo de sus ojos, se hizo un corte de cabello que le favorecía, en fin fue una transformación bastante favorable para su rostro la que logró y que le han ayudado en esa parte visual, que sumado a la auditiva que es producto de su agradable voz, le han hecho un cantante de alta competencia, que en estas últimas dos décadas le han ubicado como uno de los más importantes de Latinoamérica. Es esta nueva faz, esta nueva cara, la que ha dado la vuelta a buena parte del mundo, ya que la anterior, la de su adolescencia y primeros años de artista, solo se le conocía en el estado Zulia. Por cierto que a raíz de la operación nasal, Ricardo creo dependencia de unas gotas que le sirven para respirar mejor, lo cual es por demás necesario para un cantante que necesita dominar bien la parte respiratoria.

Todo este esfuerzo para mejorar su imagen física, lógicamente le sirvió para estimularlo y darle mayor confianza en su afán de ser una importante figura del espectáculo internacional. En más de una ocasión Ricardo había confesado “yo no puedo tener éxito como quiero, con estos culos de botella en los ojos y esta nariz tan grande y fea”.

Recuerda el artista que cuando viajó a Bogotá y le dijeron la cantidad de dinero que tenía que pagar para poder corregir los problemas que él pedía le corrigieran, le dijo al médico “no tengo todo ese dinero, si usted quiere me opera y cuando me llegue una plata que estoy esperando, entonces le pago”. La respuesta fue que si le iban a operar, es decir le hicieron un “fiao” (expresión popular en Venezuela para decir que le dieron crédito).

Antes de entrar en lo que ya sería su nueva y exitosa imagen física, después de las intervenciones quirúrgicas a las que se sometió, permítanme enfocar que en el año 1979, se fue de nuevo al Perú y en esta ocasión por largo tiempo, ya que permaneció en Lima y otros pueblos de esa nación, por casi quince meses continuos, ya que aparte de su búsqueda del triunfo artístico, estaba la separación como pareja de su esposa Ana Rosa Vaz, ya que confrontaban problemas en su matrimonio. A ese país llegó en compañía del folklorista y compositor venezolano Jesús Colmenares, quien lo orientó sobre como debía desenvolverse por esos lares. Allí tuvo el apoyo de gente ligada al ambiente musical, entre ellos Luís Almeida Magallanes y otro a quien llamaban “Chelín”. Estos señores le conseguían contratos y con eso se mantenía a medias, porque en otras ocasiones se las veía “muy feas”, pero él seguía recorriendo Perú. Luego volvió a su Maracaibo querida y también volvió a su hogar, donde le esperaban su esposa y los dos pequeños retoños.

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